Tu mirar

Tu mirar

Tu mirada es como un caleidoscopio donde se podría ahorcar hasta la persona más cuerda. Es un túnel de profundidad multicolor porque, dependiendo de la luz, tus ojos cambian de tono. El vistazo de tus luceros puede ser parsimonioso o colérico, y solo dan ganas de zambullirse en él para caer y caer en la acogedora perdición del hueco de tus pupilas.

Es tan hermoso cuando me miras de reojo… Ya sea de afecto porque se te tiñe el iris del matiz de tus latidos, un terso rojo; o cuando te cabreas y lanzas fulminantes rayos infrarrojos. En cualquier caso te considero la perpetua niña de mis ojos.

Qué bello fue saborear el destello de tu mirar. Nunca alcancé a disimular mi palpitar cuando me enfrenté a su velocidad. Corazón, quiero regalarte mi latido preferido. Ese con el que nunca te he herido. Ese que tanto te ha querido. El mismo con el que, cada vez que me dices «no», me suicido.

No me interesa descifrar el aspecto de tus ojos. Solo me importa que no echen las cortinas y me olviden como si yo fuera el peor de los despojos. Que nunca se apague tu mirar. Ni el de tus dos estrellas color mar ni el de tu Corazón al recitar.

© Sara Levesque 2020

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