Vamos a contar mentiras

vamos a contar mentiras

Vamos a contar mentiras

A veces nos enfadamos sin venir a cuento. Contamos los segundos para respirar y no exaltarnos más de lo normal. Gesticulamos con aire casual, como contándole al momento lo frustrados que nos sentimos aunque no sepamos a cuento de qué.

Lo que de verdad provoca un dilema que ni te cuento es el tema económico. Somos unos cuentacuentos perpetuos sin ser escritores. Contamos a los que nos rodean que el dinero no da la felicidad, pero luego no predicamos con el ejemplo. Al contar las monedas del sueldo perdemos la cuenta de lo que realmente cuenta. La solución es muy sencilla, solo hay que conocer cómo aplicarse el cuento.

¡No me seas cuentista y me digas que no sabes hacerlo! No quieres hacerlo, esa es la verdad, así que vete con el cuento a otro lugar.

Yo no pretendo vivir del cuento ni me considero la **** princesita del cuento. Pero sí confesaré que todo lo narrado arriba fueron mis embustes y esta sigue siendo tu gran mentira: cuenta conmigo pero espérame, que vuelvo en seguida.

Lo que más importa, lo que más cuenta, es que todas esas bobadas, al fin y al cabo, no las tengamos en cuenta.

© Sara Levesque 2020

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