Para todos los que se casaron con su trabajo

para todos los que nos casamos con nuestro trabajo 2

Para todos los que se casaron con su trabajo

Publicar con una editorial es lo más parecido a un matrimonio que conozco. Si sale como los dos bandos desean, todo es prosperidad y las vistas al futuro están repletas de felicidad. Si no, la separación puede ser amistosa o de lo más dolorosa. Hay muchas probabilidades de acabar en un juzgado si una de las dos partes ha sido infiel al compromiso que firmaron el día que sus ilusiones enlazaron. Quién conserva los derechos de la obra se podría traducir por quién se queda con la custodia de los libros que tanto esfuerzo costó escribir. Acabas con la esperanza por el suelo el día en que se convirtió la promesa de la publicación en el más mortífero duelo.

Una discusión es un diálogo donde no existe comunicación. ¿Cómo puede quedar hueco para la reconciliación? Una parte pierde el culo por querer llevar razón, la otra se agarra el pecho intentando sujetarse el Corazón.

Ese no es el concepto de “matrimonio ideal”. Aun así, no hay que temer intentarlo, solo saber salvarlo para no odiarlo.

© Sara Levesque 2019

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