Comeclavos

comeclavos

Comeclavos

No me gusta presumir de realizar un viaje que no todos se pueden permitir, ni de haber pisado un barco para ver cuántas sonrisas soy capaz de hundir, ni de estar en pareja a la hora de dormir, ni mucho menos sobre nada relacionado con el oficio de Escribir. Prefiero compartir.

Salvo hoy.

Me doy el lujo de presumir que he localizado a este pequeño escurridizo, hijo de un gran Escritor suizo, que se resbalaba de mis manos desde el día en que decidí “comprarlo mañana” en la Cuesta de Moyano, a principios de verano.

Me recordó las veces que he dejado pasar cualquier oportunidad, ya fueran a propósito o por casualidad, por miedo o apestosa vanidad. A estas alturas de la edad en que las bobadas me dan bastante igual, si algo se me mete tras el hueso frontal y resulta que es legal, me archivo las excusas por vía rectal y soy yo quien dicta cada punto y final.

Si no entiendes lo que quiero decir, deja de presumir y empieza a compartir.

 

© Sara Levesque 2019

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.