Una gota para chapotear

una gota para chapotear

Una gota para chapotear

Le pedí al mar una gota de su océano como fuente de inspiración antes de que se me asfixie la respiración. Una chispa que perdurase más de una semana de duración para volver a lubricar mis instantes de iluminación. Una de sus lágrimas sin aflicción en la que embriagarme pacífica con su succión. La posibilidad de chapotear en un fresco escenario junto a cualquier manso jaquetón.

En mi cabeza empezaba a rondar una porción de la idea de la dimisión, así que le pedí al charco un poco de su compasión. Me escupió “moja el lápiz en tus venas, dale un buen chapuzón. Tinta tu expresión en cualquier dirección, no pierdas ocasión de darle a tus letras acción”.

Bañada por su fluido, prestándole inmensa atención, dejé de escuchar voces de distracción para sostener mi lapicero con completa decisión. Que se me acerque la ruina, la duda y hasta la desolación. No lo soltaré aunque se me ponga en contra toda la población.

© Sara Levesque 2019

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.