Basado en dolores reales

basado en dolores reales 0

No era nada corriente

tu mirada de esperanza.

Tan llena de vida

y de amable confianza.

 

Tus ojos, hambrientos y voraces

me tomaron por sorpresa

la noche que entraste en mi vida,

en la que la luna aún se refleja.

 

Al acabar abril, una noche igual que el resto

el cielo para mí se abrió.

Me dijo: escucha sus versos.

Al hacerlo, el corazón se me paró.

 

Encontramos un lugar sin apatía

en el que olvidamos quiénes fuimos.

Los “nunca” o “quizá” ya no existían.

Allí, juntas, nos perdimos.

 

Pero un día hablaste

con voz pausada y fría.

Dijiste, en alto contraste:

“quiero perderme en la lejanía”.

 

Me sonreíste, no querías mirar atrás.

Abrí los labios para confesar.

Dos besos y poco más.

Dentro de mi propia boca caí y la volví a cerrar.

 

Ahora me doy cuenta

de que no puedo esconderme

de tu perfume ni de tu mirada

de mujer ausente.

 

Hoy miro atrás y no paro de pensar

que así no se puede vivir.

¿Cómo te dejé escapar

si tanto quería aferrarme a ti?

 

Anhelo otro día añil,

una nueva oportunidad,

por revivir la noche de abril,

por no volver a callar.

 

Tú fuiste el poema todo el tiempo.

Y antes de que el poema muera

debo decir lo mucho que siento

haberme callado y quedarme a la espera.

 

Trasfondo de las miradas

por el beso que no di.

Envuelto en viejas promesas

la limpia noche de abril.

 

© Sara Levesque 2017

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s