Ni Una Menos

ni una menos

Nada une más que todas las voces pidiendo justicia.

Ni una menos es una campaña cuyo fin aún no ha empezado. Una marcha a paso de tortuga en la dirección correcta.

Narramos unidas moratones propios, palizas o vejaciones. Si nos silencias, ayudas a cavar tumbas para las futuras violaciones.

Nosotras, unas mujeres, vivimos a oscuras temiendo ser la próxima en la matanza. El auxilio viene con tardanza, pero apoyamos a ultranza el esfuerzo por unificar nuestras semejanzas.

Noción usurpada, mellada, de ser libres de elegir entre un vestido o camisa y chaqueta, no algo ceñido para que se marquen las tetas; censurando la opción de restregar por ellas el miembro viril,  por no decir “pellejo pueril”.

Necesitamos unos movimientos perdurables en la educación, que empiecen amansando la ávida mirada del tiburón, para que luego no se crea cargado de razón. Justificando la acción de su salchichón, en busca de cualquier pezón, acabando la mujer temblando como un ratón, y de su cuello la etiqueta de “pendón”.

Es más cómodo mirar hacia otro lado, porque:

“Ojos que no ven…

a esa tía, que le den.

¡Está como un tren!

Cuando le quite el sostén

le voy a echar un buen…

aquí mismo, en el andén.

Que le gusta, bien;

que no, disparo en la sien;

la abandono en un santiamén”.

Nacer una mujer, en algunos países, resulta vomitivo. Como un trapo de cocina, lugar del que “no debemos salir”, donde estar en cautivo bajo un sistema opresivo, terminando con la autoestima en estado vegetativo.

Nacer una mujer es un motivo vivo, no algo que se deba esconder. Erradicar la violencia machista resulta taxativo, sin tiempo que perder.

Hetero, lesbiana, de izquierdas o derechas.

Creyente, musulmana, hindú o atea,

cada una guarda sus propias brechas

cuando un hombre nos tontea.

Sin descanso, nos acecha

con lo que entre las piernas le gotea.

Nosotras, de ser mujer estamos satisfechas,

bajo este lema, ninguna bromea.

Nosotras unidas manifestaremos, con una voz que no es muda, la vida por las mujeres juntas, no difuntas, alrededor del planeta y en todas sus puntas.

Ni Una Menos. Vivas nos queremos.

(Bohemios míos: ¿veis el guiño? Las tres primeras palabras de cada párrafo empiezan con las iniciales del lema: N, U, M)

© Sara Levesque 2017

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