En blanco

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Me recosté sobre ella. Mi cabeza se acoplaba a la perfección en el hueco de su cuello. Estiré la mano, buscando un poco de aquel pelo azabache. Jugueteando con él, me di cuenta de que no estaba tan guapa como la recordaba, sino muy preciosa. Aún le asomaba por la sonrisa un pedacito de su amor.

Encanto, antes de dejar la mente en blanco por completo, te quiero pedir que hagas algo diferente para variar y, esta vez, te quedes a mi lado para que no tenga que soñarte nunca más.

 

© Sara Levesque 2017

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