¿Qué fue?

-Me gusta el color de tu camiseta -me dijo.

-Gracias. A mí el de tus ojos -respondí.

No sé si fue el color de sus ojos o el de su sonrisa, o la luz del atardecer, que como iba a llover me animó a ser valiente por si el agua se tragaba el mundo, con nosotras dentro. Pero con esa atmósfera alternativa, lo que me pedía el cuerpo era besarla hasta que nuestros labios fuesen uno solo. Y que fuera lo que tuviera que ser.

© Sara Levesque 2017

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